13 ene 2019

[.Palabritas.]

Estoy rota y
estoy triste
pero no sé porque esta
situación persiste.

Quiero dejar atrás todo,
pero nada más de
acordarme, lloro...

Trato de respirar
y dejar ir las cosas
sin respingar,
pero me cuesta trabajo,
soltar, y cortar de tajo
los sentimientos,
las frustaciones y algunas
cuantas traiciones.

Ojalá y pronto pueda,
dejar ir toda esta miseria,
no dejar que mis pensamientos,
me nublen el entendimiento.


Se muy bien que la vida es fugaz
por eso no quiero sufrir de más,
pero mentiría si dijera,
que mañana estaré como nueva,
sé, me tomará algún tiempo,
deshacerme de todo esto por completo,

Pero si se que ya no quiero estar triste,
aunque existan muchas razones para rendirse,
quiero soltar, dejar ir y deshacerme,
de todo aquello que ha querido romperme...





(...de a poco tal vez, veré la luz y volverán a mi las palabras dulces y la mirada serena que alguna vez habitó en mis ojos...)
 







8 feb 2018

.Sin sentidos.

Nadie, nunca tiene nada que decir cuando uno lo necesita; se les esconden las palabras como si fuera un idioma extraño y lejano; la empatía tiene más que ver con actitudes que con palabras, aún así hay personas que parecen transitar en sentido contrario y nunca pasan al lado de uno, es como si cuando uno está en el fango, ellos flotaran y ni rozan por error el suelo...

Hay personas que se vuelven extrañas después de tantos años de conocerlas; no se si es que cambiaron o simplemente salió ese "yo" que siempre llevaron dentro. Me desconocen y las desconozco.

Miro a la nada y siento el enorme vacio que se esconde dentro de mi pecho; nunca podré poner en palabras todo lo que eso significa.

En la noche profunda, me escondo en tu recuerdo. Cierro los ojos y espero que la mañana me robe un suspiro una vez más.

Nadie nunca tiene algo que decir cuando uno busca consuelo por tener el corazón roto.

19 oct 2017

.Después del terremoto.

Hace un mes que se rompieron tantas cosas. No sólo se movió la tierra de arriba abajo -cómo nunca en 32 años-, sino que rompió en dos nuestros corazones, nuestra vida y literalmente miles de hogares.

Sí, fue increíble ver gente qué salió con todo el corazón a ayudar -fuera mucho o poco lo que tuvieran-. Es cierto que todo eso es algo que no se podrá borrar de la mente y del alma, por mucho, mucho tiempo.

Sin embargo, después del terremoto, las cosas que uno siente los primeros días, se van diluyendo de a poco, y si bien es cierto que uno debe volver a la vida, a una cierta "normalidad"; yo pienso y me digo a mí misma que hace 30 días había personas que estaban y ahora ya no están; que en un abrir y cerrar de ojos, muchos se fueron sin poder decir adiós, que dejaron inconclusas tantas cosas y no tuvieron más oportunidad de nada... que no debo olvidar eso. Que ahí donde la gente construyó su vida, compartió buenos momentos, lloró decepciones, y muchas cosas más, ahora hay un gran hueco, ruinas que sólo dejan un halo de lo que fueron días mejores que éstos. Qué tampoco puedo olvidar eso.

Y estoy consciente de que a veces el shock de la tragedia puede producirnos un pasmo, un pasmo -como dice Ma. Luisa Puga*- que te hace parecer indiferente (o te hace ser indiferente) un pasmo que te hace olvidar lo que sentiste en un primer momento, o que desde el principio te hizo seguir con tu vida como si nada pasara (o hubiera pasado), como si el temblor hubiera sido algo qué sólo le pasó a otros y nada más, pero yo pienso que la cicatriz es para el país, aunque no queramos ver y volteemos la mirada, no se puede tapar el sol con un dedo, la vida tal cual la conocíamos ha dejado de existir -hayamos sido afectdos o no directamente.

Creo que es mi deber -lo considero mi deber tal vez porque soy muy afortunada de sólo haber pasado un buen susto- recordar a todos los que se fueron así sin mas; aunque no los haya conocido personalmente; homenajear sus vidas pensando al menos un minuto en ellos, en que estuvieron aquí y fueron parte de ésta vida, en este pedacito de tierra que por azar nos tocó; quiero pensar y recordar que hay muchas personas que todavía nos necesitan, cuyas vidas están en la nada y qué aún no ven la luz al final del camino; por ellos quiero que el deseo de ayudar no se me diluya del corazón; aunque no sea mucho lo que pueda dar, al final nada de eso será en balde (al menos esa es la esperanza que tengo).

Después del terremoto las cosas parecen confusas e inciertas, pero la reconstrucción apenas comienza, y si podemos mantener eso que nos hizo salir a las calles y ayudar sin esperar reconocimiento, me parece que de a poco -lentamente y paso a pasito-, ésta ciudad y los que en ella habitamos, podremos  ir sanando las grietas que el terremoto nos dejó no sólo en la tierra, sino también en el corazón...



#Homenaje19S






*escritora mexicana

30 jun 2017

.Así la vida...

Han pasado muchos días desde ese día, han sido muchas cosas las que han pasado, miles de cosas que se han ido acumulando, ha sido un camino difícil, con muchas cosas que se han quedado sin decir, con tántas tragedias en medio del camino.

Gente que regresa a tu vida por unos momentos y luego se vuelve a ir así sin más; gente que dice que es tu amiga y que luego te das cuenta que sólo era un poco de nostalgia acumulada; gente que no tiene pizca de empatía sólo porque la vida le sonríe en ese momento.

Así corre la vida, así va yéndose poco a poquito... así sigo yo yendo con mis tristezas a todos lados, aunque a la gente no le importe, o aunque ni siquiera lo note, así voy poco a poquito, de a pasitos tratando de encontrarle sentido a las cosas, tratando de no sobrepasar los límites de la oscuridad que a veces crece dentro de mi (y que por momentos me devora).


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